
Ayer me desperté con la ciudad en silencio, un silencio que no es habitual, lo que si es más frecuente es ver la ciudad cubierta de una niebla que traerá un día brillante, claro y soleado, dicen los más mayores que el río Miño atrae a esta niebla y yo digo que la niebla a mí.

El silencio y la niebla me llevan a la calle, día 5 festividad de nuestro patrono S. Froilán, el cartel anunciador de las fiestas es como este programa, los "ovnis" sobre la Muralla no son otra cosa que pulpos... ¡qué cosas!.

La ciudad duerme, ayer empezaron oficialmente las fiestas y los conciertos, hoy y a esta hora, sigue el silencio.

A la entrada del ferial los globos mágicos de personajes y colores ya está preparados esperando a los niñ@s que hoy no tienen clase, es día festivo en Lugo.

También está preparado el chocolate y los churros, una tentación dulce que siempre me apetece.

El ferial se empieza a despertar, se está preparando para recibir esa avalancha de gente que todos los años nos visita.

Al entrar en el parque no puedo pasar de largo, es justo que inmortalice estas últimas rosas.

Sigo hasta el mirador, aunque hoy el paisaje está oculto por la niebla y por las "barracas".

Una de las atracciones situada en la explanada que hay entre el parque y las "cuestas del parque",

le sigue esta otra, para dar paso a las "casetas del pulpo", son colocadas para degustar el sabroso "polbo á feira", plato y lugar típico en esta época, después se desmontan las casetas y hasta el próximo año, son miles de personas las que se acercan a este lugar.

Bajo y me voy a las cuestas.

Ya puedo ver una atracción y todavía se puede apreciar la niebla, el silencio sigue, es fantasmagórico en un recinto ferial.

Estas atracciones son más bien para mayores, se repiten todos los años y la gente lo pasa muy bien, yo no lo entiendo.

Están cubiertas la mayoria, es pronto, seguro que ayer trabajaron lo suyo, colocadas en las bancadas de las cuestas del parque, esperan.

Caminos, escaleras de madera y de cemento nos llevan de una explanada a otra, lugar precioso que hay que valorar con la presencia, ya que por mucho que se describa nunca se imaginará.

Entre los árboles el brazo de una de esas atracciones para mí terribles.
Doy la vuelta, me da un poco de miedo seguir, pienso que no estoy en condiciones y entiendo que lo que estoy poniendo es suficiente para hablar de mi paseo a un ferial todavía dormido.

Vuelvo por el lateral del parque en donde se sitúan las barracas para niños pequeños, ahora ya me encuentro con algunos madrugadores como yo y damos vida al momento.

El tiovivo o "caballitos" me recuerdan mi niñez, atracción emblemática que nunca puede faltar en un ferial, desde aquí me vuelvo a casa con mis recuerdos...

Aproximadamente 4 horas separan la foto primera y esta, tras la niebla un día precioso para disfrutar de la fiesta que no dudo estaría concurridísima.
Abrazos.









































