El castaño de indias todavía ofrece la belleza de esos maravillosos colores del otoño, es uno de los pocos que conserva parte de su follaje,
los demás lucen casi su desnudez.
En jardines y arboledas
los utensilios están preparados, simples,
más complejos
o sofisticados
hacen que ya la desnudez sea total.
Por eso busco el color en los arbustos, en sus hojas,
en las telarañas visibles por las inclemencias del tiempo,
en sus frutos o semillas porque suplen ese color de otoño.
Y la belleza la encuentro en la sencillez de las margaritas,
en la humildad de las malvas silvestres
o en la variedad de las camelias que ya empiezan a brillar.
Una vez más, con toda sencillez y con humildad ofrezco las margaritas, las malvas y las camelias para que toda la variedad de los deseos del mundo se vean cumplidos en el 2013.
Abrazos.
























































