Una mañana soleada en este otoño claro,
una mañana que amaneció con niebla y dejó ver el tejer de las arañas
y la humedad de la niebla hizo el resto...
Caminando me encuentro con hojas pinceladas del clásico color de otoño
con contrastes o
con armonía
que consiguen esas imágenes que es dífícil que no gusten y
si además el silencio sólo es roto por el canto de los pajarillos es un placer pasear por las "carballeiras" que rodean a los edificios de la Universidad...
Hay una pequeña viña de aspecto cambiante en el otoño,
colorido variado y a la vez insólito,
visible emoción con los últimos restos del ciclo de la vida agrícola...
Y, en mi archivo siempre habrá una rosa para ofrecer a esos ojos que aman la belleza y que nos ofrece la naturaleza en cualquier época...
Abrazos.
























































