
Antes de nada agradecerle a Galle que comparta conmigo este regalo que le hizo su hijo, gran detalle de dos grandes personas, como los otros pasará a mi galería particular.
De aquí y por mi curiosidad doy un salto y me voy al blog de Merrajo y Yoli, ¡gran sorpresa! encuentro unos buenos trabajos sobre todo de Merrajo con hilo de cobre que confirma el buen discípulo que es de nuestro querido "Maestro Francisco".

Sin salir de su "casa virtual" me encuentro que hablan de esta planta, "lunaria o monedas del papa", hace unos días hice la foto a una mata silvestre que crece entre ortigas, sus hojas también parecen las de las ortigas, me trajo muchos recuerdos, recuerdos que me llevaron a otros tiempos..., tengo que aclarar que el nombre que aquí se le da es "hoja de plata" y yo nunca oí los otros nombres.

De su blog traigo hasta aquí esta foto (espero que no se enfaden y por supuesto les pido disculpas) es como queda cuando se seca la planta después de caerse las semillas que están pegadas a estas hojas, realmente me gustan mucho como en este caso para adorno.

Colgué en el corcho de mi rincón la hoja de plata porque me sorprendió muchísimo encontrar en una pared restos de una diminuta planta, ya seca y que tenía las mismas hojas, nunca las había visto antes y claro, tampoco sé que plantita es cuando está verde, sus hojas pequeñas y tan ovaladas me recordaron los bonsais que hacía "el maestro"...

Vuelvo a mi cuaderno y cuelgo en el corcho la imagen del esqueleto de una flor

y la semilla de otra, estas imágenes me hacen pensar en una tercera edad de las plantas, última parte de su vida, con el encanto de saber que serán el renacer de otras vidas...

Más saltos, más buscar en el cuaderno, más pegar en el corcho y encuentro unos tímidos capullos de rosas que crecen en los jardines de mi ciudad, en compañía de otras flores..., pero si doy un salto, el más grande del momento...

me encuentro con una rosaleda cubierta de esas rosas que lucen hermosas para quien las mira, siento algo especial, me gusta inmortalizarlas, verlas una y otra vez, pensar que como dijo Anthony de Mello : "Jamás ha captado nadie la belleza de la rosa diseccionando sus pétalos".

Y, como broche final cuelgo ésta que, aunque el agua es necesaria para vivir en esta ocasión la desborda, confirmándonos así que todos los excesos son malos...
Abrazos.