
Ayer por la mañana visité un centro comercial y os puedo asegurar, que la imagen de mi querido ginkgo preparándose para invernar, no difiere mucho de la que se podía observar en el citado establecimiento, era un campo lleno de hojas amontonadas, sustituyendo hojas por gentío, abarrote total para tiempo de crisis, ¿qué es lo que pasa realmente? los carros llenos de cosas consumibles en estos próximos días...
Soy creyente y en ese sentido me gusta la Navidad, comparto quizás más en estos días, pero los restantes del año no los olvido, prefiero el Belén antes que el Árbol, lo mismo que los Reyes antes que Papá Noél, respeto todas las creencias y admiro al que es fiel y defiende las suyas.

Pero hay veces que la blanca Navidad me oprime, me encarcela, me desespera, no me gusta, si no falta alguien existe algún problema, un apretón de manos falso, unos deseos hipócritas que me paralizan y desearía que estos días, rebasado el mes de noviembre que no me gusta, pasaran en un abrir y cerrar de ojos,

porque nos complicamos la vida de tal forma, con nada y con todo, que difícilmente se puede deshacer el manojo de cosas que crece en nuestra mente, con lo fácil que sería el buen hacer liso, llano y creciendo sin dificultades impuestas.

Os propongo una especie de juegos para estos días, no sé como plantearlo, pero sobre la marcha iré trantando de decir lo que realmente quiero decir.
Sí, son pinzas, no tienen muelle, no son peligrosas para los/as niños/as, las teníamos también azules, fueron uno de los primeros juguetes que satisfizo plenamente a mi nieto, eran coches, servían para apilar, para mezclar..., pasaba las horas muy entretenido él y él/la que estaba con él, pues era muy pequeñito (aún tiene tres años).

No sé si se ve bien lo que es ésto, sencillo, un palo caído y cogido en un jardín, una cinta (la que había) atada al palo y unos peces de cartón (uno está mutilado, le falta la cola) hechos por la abuela, ya sabéis una caña de pescar, maravillosa caña que siempre "pesca".
Estos juegos sencillos para todo/a niño/a que participa en su construcción, lo/a hacen sentir importante, son juegos generacionales, a mi madre le vi hacer multitud de ellos a través de los años y siempre el éxito fue espectacular.
Hace unas semanas hubo que pensar algo nuevo para mi nieto, se me ocurrió esto:
Como en casa se hace pequeño el "campo de fútbol", ya que lanza la pelota con fuerza, tuvimos que cambiar de deporte..., pensamos y el resultado el que se ve: una canasta para andar por casa y un buen rato jugando a baloncesto.
Cualquier niño/a de hoy día, los juguetes le sobran y aunque jueguen un rato y se entretengan muy bien, más les gusta, a todos/as, que les presten atención ¿de qué forma?, creando juguetes si es posible y sobre todo jugando con ellos/as y metiéndose, en algunos casos, en un personaje de ficción, viene esto a cuento debido a que en otra ocasión fue su papi quién tuvo que imaginar ¡qué se haría!
aquí lo tenéis, un tubo de un rollo de papel de cocina, forrado con ídem de regalo y en los extremos film albal, todo ello se convirtió en un estupendo "catalejo" con el que mi nieto se transforma en cualquier personaje que utilice el artilugio o simplemente para ver el horizonte, todavía está en buen uso.
Puse todo esto, porque pienso que, ya de muy pequeños/as, les estamos dando demasiado a nuestros/as niños/as, puede que sea por sentirnos culpables de la poca dedicación que en general se les da.

Por eso me gustaría que esta Navidad, de creyentes o no creyentes en ella, pensáramos un poco en el/la niño/a que tenemos cerca pasando hambre, calamidades, sin juguetes, sin ropa... y compartiéramos lo que les vamos a dar a los/as nuestros/as, supliendo este compartir con una total entrega y cariño hacia ellos/as. Tanto unos/as como los/as otros/as tendrían unas fiestas dignas de celebración, brillando en todo momento esa luz de la esperanza que todos/as esperamos en nuestras vidas.

A todos/as nos gusta la perfección y por más que nos empeñemos creo que no existe, miremos hacía arriba y encontraremos cosas muy bellas, pero si ponemos los pies bien firmes en la tierra, nos encontraremos "hilos" que nos guíen a esa "casi perfección".
Diciembre es un mes conflictivo. Todo lo que hasta aquí puse es mi humilde opinión sin ánimo de molestar a nadie.
Abrazos