
Acabo de dejar los pinceles, es lunes, más concretamente anteayer día 24, es mediodía, hay mucha luz, porque el cielo está completamente azul, mis pies me llevan hasta la orilla del río Miño, necesito ver y oír su correr, me gusta el agua..., bajando las escaleras te dije... ¿vienes?.

Ya se ve, en la zona de las "islas", el "caneiro" que cruza el río, buen sitio para satisfacer mi deseo.

"Los ríos más profundos corren con menos ruido." Quinto Curcio.
El río está más profundo de lo normal, sus aguas paran en el caneiro formando una presa y revierten sobre él, es un bello espectáculo y sólo se oye el caer del agua, quiero disfrutar del momento y del lugar..., me siento en el banco...

a mis pies mil filigranas se me ofrecen, el sol juega con la espuma, el silencio sólo es roto por la voz del agua, es un buen momento para sentir una gran paz...
Tenía que seguir, los buenos momentos siempre son cortos o parecen cortos, caminé río abajo, volví la vista atrás y pensé...

"Un río puede alcanzar su meta porque ha aprendido a sortear los obstáculos" (lo recogí de mi agenda, no cita autor).
Esta zona del río está formada por pequeñas islas que forman un paisaje especial y bonito.

Otro caneiro, el del Club Fluvial, cubierto también porque el río baja con mucho caudal, esto impide que continúe mi paseo y tengo que dar la vuelta.

Alzo la vista, la desnudez de los árboles es evidente, algunos conservan sus semillas y resultan atractivos también, sin embargo, ésta imagen me traslada

a esta otra bien distinta y que se puede contemplar en la época estival...
¿Te gustó el paseo?... Otro día será contemplar y pasear por distinto tramo del río... ¡Te espero!.
Abrazos.