Se que, como a mí, a much@s os gustan las rosas por eso abro mi diálogo con ésta que en pleno otoño no desmerece y sigue mostrando su belleza, dejo que se luzca y de este Parque de Rosalía de Castro me voy a la Ronda das Fontiñas en donde está el Parque dos Paxariños.

Un castaño autóctono, viejo pero firme, como un centinela fiel guardián de su deber, cuida la entrada al parque,

sigo el camino tan bien vigilado,

en la primera bancada, en el centro, entre castaños y robles está el árbol herido, ese árbol que fue el detonante (Mi agradecimiento a Sabela por prestarme su magnífica fotografía, que ha sido el detonante.)
e ilustra el poema de Susana Gutiérrez Calderón amiga argentina que tan bien escribe y que se puede leer en su blog http://lacalderon.blogspot.com/

"Herido sí pero nunca muerto..." así comienza Susana ... y, el árbol le hace justicia,

con él se encuentran árboles curiosos, éste parece tener cara y haber salido de un bosque encantado,
a este otro lo bautizaría como árbol escultura

o éste que parece decir: "no soy tan viejo, pero ya se me notan las arrugas"...,

pero todos así están de bonitos en otoño (fotos del día 25)

y, al parecer son más beneficiosos que los árboles jóvenes.

Seguí bajando, el parque está en cuesta desde las Fontiñas hasta la carretera que sigue el cauce del río Rato, pequeño río que desemboca en el Miño, causantes ambos de la frecuente niebla que tenemos.

Hasta aquí llegué y me di la vuelta no sin antes echar un vistazo al viaducto,

éste que, con el zoom, acerqué para que se viera bien aún a pesar de la niebla que se resistía a irse...
Abrazos.